Se sentía como una tarde cualquiera… Pero no lo era.
Para muchos “infieles” aquella tarde transcurría como cualquier otra. Sin embargo, otros no pudimos dormir la noche anterior, no pudimos desayunarnos aquella mañana, y el fantasma de la memoria nos torturó hasta que Marco Antonio Rodriguez Moreno se puso el silbato en la boca, y marcó el inicio del partido.
En el 2006 fue Italia.
Fue Italia quien aquel 4 de julio, en el ÚLTIMO minuto del tiempo extra, acabó con el sueño; la ilusión de la final estaba muerta, y de que manera. La jugada comenzó con un tiro de esquina de la leyenda Alessandro del Piero al minuto 119, un despeje en el área, el balón a los pies de un tal Andrea Pirlo que asistió a Fabio Grosso y juntos destruyeron las esperanzas de jóvenes y viejos, que esperaban alzar la copa en casa.
Italia terminó coronándose campeona del mundo frente a Francia, sumando su cuarta estrella a la camiseta…
En el 2010 fue España.
Fue España quien aquel 7 de julio, al minuto 73 de partido, le negaba el sueño de avanzar a una final a la generación de oro. Carles Puyol voló por los aires del Moses Mabhida, colocó el esférico en el fondo de la portería tras OTRO tiro de esquina, esta vez de un tal Xavier Hernández, y con ello aseguró el pase a la final del equipo español. Una vez mas quedaban tirados en la cancha un grupo sin igual, acostumbrado al sufrimiento de estar tan cerca, y no poder saborear la gloria.
España terminó coronándose campeona del mundo frente a Holanda, sumando su primera estrella a la camiseta…
En el 2014 fue Alemania.
Fue Alemania quien aquel 8 de julio se enfrentó a su pasado. Fue Alemania quien aprovechó la circunstancia histórica que se le presentaba y dijo: “no mas.” Fue Alemania quien al minuto 29 del partido ya había colocado el balón CINCO veces en lo mas profundo de la portería brasileña del Mineirão. Ante un Brasil herido, sufriendo la baja de su mejor delantero (lesión) y su mejor defensor central (acumulación de tarjetas), Alemania vengó las últimas dos semifinales que había disputado. El partido terminó 7-1 y con ello se esfumaban los fantasmas del pasado.
... El fútbol volvía a ser un juego de once contra once donde siempre ganaban los alemanes.
Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger, Lukas Podolski y Per Mertesacker por primera vez sonreían al escuchar el silbato final de una semifinal; juntos desde el 2006 en el escenario mundialista, y por fin, finalistas de un Mundial.
Aquella tarde del 8 de julio del 2014, todo era posible.
Lo que mas recuerdo es no haber llorado, no aquella tarde. Por primera vez en un mundial podía reír sin importarme el mañana; por la gesta histórica, por el grupo que se dirigía a la final, y sobretodo, porque aquella Alemania parecía invencible. Y sobretodo recuerdo a Bastian consolando a David Luiz, imagen recurrente, pero a la inversa por primera vez en su carrera internacional.
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