Friday, July 22, 2011

Si te dijera...

Si te dijera que me muerdo las uñas en clase; que no puedo controlar mi sarcasmo; que quiero a mi familia con locura; que tengo una adicción a los dulces, en especial el helado; que no me gusta bañarme con agua fría; que soy compulsiva con mis libretas; que a veces pensando en alguna estupidez lloro; que odio el rosa; que me encanta el violeta; que me gustan los peluches grandes; que me gustan los amaneceres; que prefiero tener amigos que amigas; que no me gusta planear; que soy desordenada; que no soy graciosa; que en realidad me gustaría pasar desapercibida; que me gustan los riesgos y nunca admito cuando tengo miedo; que soy impredecible y que me gusta estar sola. Que me gusta el mar; que a lo único que le tengo miedo es a las mariposas; que mis zapatos siempre están tirados por todo el cuarto; que puedo vivir sin saber la fecha y la hora; que nunca he aprendido a leer el reloj; que olvido nombres fácilmente; que soy adaptable y me da igual dormir en mi cama que en la grama, y si me das a escoger duermo en el piso; que entre el calor y el frío prefiero el frío… que me gustan las cocinas pero odio cocinar. Que me gusta planchar; que me gusta aprender; que el cine es mi segundo hogar; que soy orgullosa y testaruda; que no me gusta peinarme; que mi honestidad ofende; que me enfermo mucho y que odio las agujas; que prefiero el invierno y me gustan más los abrigos que los bikinis… ¿Aún me querrías?

Si te dijera que admito cuando no tengo razón para mis adentros aunque no te lo diga; que prefiero las películas de horror a las de acción; que me gustan los finales tristes… que si me das la opción entre un restaurante y una fritura escojo la fritura; que no me gusta dormir y odio despertarme; que me encanta leer ficción; que nunca voy a recordar tu cumpleaños y que a veces te voy a quedar mal aunque no quiera. Que quiero ser mejor y de verdad lo intento pero sólo soy humana; que soy una llorona; que no me gusta la impuntualidad; que no combino mi ropa porque me pongo lo primero que veo en el ‘closet’; que mi habilidad artística es nula; que me encantan las matemáticas y odio la física; que puedo ser lo más vago de este mundo; que me gusta el maquillaje; que me fascina la historia pero no recuerdo fechas; que me gusta la política pero detesto a los políticos; que aunque a diario veo la triste realidad sigo siendo idealista; que creo en la igualdad aunque sé que no se va a dar; que creo en la justicia y en la pena de muerte; que no tengo ni remota idea de donde voy a estar en 5 años; que odio la geometría y que es muy probable que el día que te cases sea yo quien te diga que estás cometiendo un grave error… ¿Todavía serías mi amigo?

Si te dijera que no creo en Dios; que no me gusta la música; que podría pasarme la vida comiendo M&M y Coca Cola; que soy tímida cuando estoy enamorada; que adoro los pingüinos; que quiero adoptar un niño varón y que prefiero quedarme en mi casa viendo algún juego o una película a salir a la calle. Si te dijera que pudiera vivir en un avión; que no me gusta la tecnología; que me encanta la mitología griega; que no creo que el hombre llegara a la Luna; que odio el golf; que no siempre uso perfume; que no me gusta doblar ropa y que prefiero salir en pantalones que en falda. Si te dijera que odio poner acentos y que por eso me gusta el inglés; que creo en la globalización; que me gustan los zombies y la idea de un "zombie apocalypse" me llama la atención; que amo a Pikachu; que prefiero al “Señor de los Anillos” sobre “Star Wars”; que con 21 años de edad me gusta ver muñequitos; que si me dieran leche en biberón probablemente sería la persona mas feliz del mundo; que podría vivir a base de pizza y que en mi ‘closet’ hay más camisas de los Red Sox y equipos de futbol que trajes… ¿Aún me querrías?

Si te dijera que me puedes llamar a cualquier hora y voy a contestar el teléfono; que me puedo sacrificar por ti sin ningún remordimiento; que puedo guardar tus secretos más oscuros; que siempre te voy a dar un abrazo; que sin importar tu error te voy a perdonar y lo voy a olvidar; que en la gran mayoría de las veces que te digo algo ofensivo es por tu bien; que nunca nadie te defenderá como yo; que me encantan las fotos espontáneas y la idea de un viaje en carro; que es mas fácil que haga tu asignación que la mía; que voy a recordar tu sabor favorito de helado; que te voy a dejar escoger la película cuando vayamos al cine y que siempre te voy a dedicar una sonrisa… ¿Olvidarías mis defectos? 

Monday, June 13, 2011

Un 9 de abril diferente

Estaba anoche recordando las mil y una razones por las cuales el 'baseball' me apasiona tanto. Seguía mirando estadísticas y repasando números de esta temporada y decidí pasarme por 'YouTube' a recordar uno que otro clásico. Con cada segundo que veía se me erizaba todo el cuerpo y recordaba la grandeza del juego.

Desde juegos perfectos hasta no-hitters, peleas, jonrones, robos de base, en fin, todo; es un juego que te envuelve, te hace suyo. Nueve entradas podrán parecerle tediosas a muchos, pero habemos quienes daríamos mucho por alargar cada juego, y más aún, cada temporada. Cada lanzamiento trae consigo ansiedad y desesperación, y cada batazo nos detiene el corazón. Cientos de jugadores han dejado su marca en las Grandes Ligas, aunque sólo un reducido número habita el Olimpo del béisbol.

Yo soy una romántica del deporte. Hay imágenes que me conmueven más que a la inmensa mayoría y que me causan inmensa alegría, y a veces, inmensa tristeza. Soy fiel creyente de las pasiones, y la mía, que es este juego, me hace sentir viva.

162 partidos al año, y con suerte, un mínimo de 12 partidos más. Será una temporada eterna para algunos ilusos que no conocen lo que en realidad es sentir amor al juego... Pero permítame decirle, lector, que no hay espera más larga que aquella que va de noviembre a abril; esa espera es la eterna.
Hoy no les escribo de nada en particular, pero si de algo muy importante para mi. Mientras revisaba mis vídeos favoritos en 'YouTube', me encontré con un tributo a un joven prospecto. Aún recuerdo la noche del 8 de abril de 2009... veía el partido de Anaheim vs. Oakland y me llamaba la atención el lanzador abridor del equipo local (Anaheim) y me decía a mi, y decía a mi padre que me acompañaba, que para ser tan joven, y con tan poca experiencia, ese chico había lanzado un juegazo y que se le veía futuro. Nick Adenhart lanzó 6 entradas en blanco, ponchó 5 y embasó 3 en su debut en la temporada del 2009. Ninguno de los que veíamos ese partido, por televisión o en el Angel Stadium, nos imaginamos que aquel comienzo sería el final. Adenhart murió esa noche en un accidente de tránsito.

Con tan sólo 23 años, y 4 salidas en grandes ligas, Adenhart se convirtió en el corazón de una franquicia. La muerte de este joven hizo que yo, si esto era posible, me enamorará más y más del juego; el trato del equipo, la reacción de los fanáticos... Si existiese un ejemplo de lo que una familia debiese ser, lo que ocurrió el 9 de abril de 2009 sería el perfecto significado. Todos nos unimos a llorar la perdida de un hijo, de un compañero, de un futuro ídolo. Y ESO es el béisbol. 

Este es el juego que amo, y con tributos como estos, con emociones como estas, con jugadores como estos, no me cabe duda alguna de que seguirá siendo mi mayor pasión. 




Te extrañaremos siempre Nick... #ProhibidoOlvidar 

Thursday, June 2, 2011

La idea...

Me gustaría decirte que sé de qué te voy hablar, que tengo una idea clara de lo que te quiero expresar, pero no. Este blog va dedicado a todo, a lo que me inspira, y a lo que no. Así soy, polifacética. Un día te hablo de política, y al otro de fútbol. O un día te hago una reseña de alguna película, y al otro te narro un juego de béisbol. No pretendo aburrirte, pero tampoco estoy para entretenerte. Esto es un experimento, y , que me lees, eres mi conejillo de indias.