Jamás había
entendido la teoría de la relatividad hasta hoy.
Por los
últimos 12 años había tenido la misma rutina; buscar el calendario FIFA, sacar
todos los partidos programados por la selección de Alemania y esperar. Y la
espera siempre se me hacía eterna.
A diferencia
de a muchos, a mí las fechas FIFA sí me causaban mucha ilusión. Las fechas FIFA
significaban una cosa: jugaba Alemania. Y un partido de Alemania siempre significaba
una cosa: ver a Bastian jugar. Así que anotaba los partidos de Alemania en mi
agenda, y esperaba. Esperaba ansiosa esos 8-10 partidos al año que jugaba la
selección, sólo para ver al “7” de mi corazón.
Y no sé por
qué, pero el “7” siempre me gustó más que el “31”. Ver a Schweinsteiger con el
Bayern jamás fue lo mismo que verlo con su selección.
Y así
pasaron 12 años.
Doce años
que en el transcurso fueron una eternidad, y que hoy siento que no fueron
suficientes. No, 120 apariciones con Alemania no fueron suficientes. Y me niego
a decir adiós.
Ni el
fútbol volverá a ser lo mismo, ni Alemania volverá a ser la misma. Podrán venir
mejores jugadores, podrá llegar otro Mundial, podrán ganar otros la EURO que él
nunca pudo saborear, pero la Alemania que Bastian Schweinsteiger, esa Alemania,
esa Alemania no volverá. Los últimos doce años de mi vida no volverán.
Jamás había
entendido lo que era ver el tiempo pasar hasta hace tres semanas.
Recuerdo su
debut contra Hungría como si fuera ayer. Recuerdo “su primer gol” en la Confederaciones,
aunque también recuerdo el doblete frente a Russia. Y recuerdo el 2006. Recuerdo
que la primera vez que lo vi llorar tras la semifinal contra Italia, pedí a la
vida no verlo así nunca más. Pero recuerdo más que nada el Hat-Trick a Portugal….
¡Y qué tres goles!
Y si me
piden escoger UN partido de Bastian, para verlo una y otra vez por el resto de
mi vida, escojo dos: mismo escenario, mismo rival. Bastian no habrá sido el
mejor jugador de la historia, ni siquiera el mejor de su país, pero si le vamos
a dar un título por ser el mejor en algo, yo se lo doy por ser el jugador que
mejor le ha jugado a Argentina en la historia. Los cuartos-de-final del 2010, la final
del 2014. Un solo referente y jefe en el campo, un capitán sin su banda, y todo
un Fußballgott.
Y miro para
atrás y está en todos mis recuerdos, porque ese dios alemán es la razón por la
cual amo este deporte, y es la razón por la cual lo seguiré amando. Y aunque de
ahora en adelante me duela ver a Alemania jugar, sin él, le agradezco todo su
sudor; por su país, y por el buen fútbol.
Y entendiendo
ahora la teoría de la relatividad, el 31 de agosto de 2016 llegará muy rápido,
y todos los días por venir se harán eternos sin él.
¿Qué sabes tu de sufrimiento si no te fuiste al descenso el 26 de junio de 2011? ¿Que sabes tu de paciencia si no viste todos los partidos de la B Nacional esperando el Ascenso? ¿Qué sabes tu de valor si no viste a Cavenaghi, a Trezeguet, al Chori Dominguez volver a casa? ¿Qué sabes tu de glorias si no aguantaste y abandonaste? ¿Qué sabes tu de la vida si no aprecias lo que costó estar en Japón? ¿Qué sabes tu de pasión si no eres hincha de River Plate?
Mira, no sé como explicarlo. No sé como explicarte las mil lágrimas de alegría que Matías Almeyda, Ramón Díaz y Marcelo Gallardo me han regalado en los últimos 4 años. No sé como explicarte que mientras otros buscaban glorias en equipos campeones, yo vi a estrellas volver a casa a ponerlo todo en orden. No sé como explicarte que en el peor año de su historia, River se hizo mas grande. No sé como explicarte el éxtasis que se puede sentir cuando tu rival te tiene tanto miedo, que abandona. No sé como explicarte lo que es seguridad, si nunca viste a Mercado, a Maidana, a Funes Mori y a Vangioni jugar juntos. No sé como explicarte la certeza de la zurda de Pisculichi. No sé como explicarte la calma que transmite Marcelo Gallardo. No sé como explicarte que un pibe como Lucas Alario me hizo perder la voz en su primer gran escenario. No sé, no acabo de entender, como ningún otro club EN EL MUNDO transmite la pasión que se siente por River. No sé como explicarte que viví el 2011, y cualquier derrota es nada. No sé como explicarte lo que pasó el 6 de agosto de 2015; y sobretodo, no sé como explicarte lo que se siente estar en Japón.
La trayectoria que ha traído a River Plate al Mundial de Clubes de Japón 2015 no comenzó con la pasada edición de la Copa Libertadores. Comenzó hace 4 años contra Belgrano. Comenzó cuando el mas grande de toda la Argentina descendió a la B Nacional; su primer descenso. Las manos de irresponsables y corruptos nos hundieron, "leyendas" abusando de su status nos dejaron el orgullo roto y nos avergonzaron ante el todo el mundo. Pero River tiene gente que lo quiere, y los verdaderos héroes de esta ave Fénix volvieron a casa a devolverle al club de sus amores la grandeza que lo caracteriza.
Todos conocemos los nombres, los sacrificios, los pilares del proyecto que hoy da su mayor fruto, que se ha consagrado con todo, y está a un partido de ser, literalmente, EL MEJOR CLUB DEL MUNDO, por segunda vez en su historia.
Para el Barcelona, el Mundial de Clubes es un título mas. Y por ahora, no volverá a tener el valor que tuvo en el 2009, cuando salir victorioso significaba convertirse en el primer club de Europa (del Mundo) en ganar un sextete; Copa, Liga, Champions, SuperCopa Española, SuperCopa Europea y Mundial de Clubes. Sin duda, para Messi y compañía, este título tendrá mucho significado, pero jamás significará lo mismo que significa para Carlos Sánchez, para Kranevitter, para Barovero, para Mercado, para Maidana, para Vangioni, para Pisculichi, para Ponzio, para Saviola, para Lucho González, para Mora, para Alario, para Viudez, para Mayada, para Chiarini, para Balanta.
También sería un trofeo y una victoria para aquellos que se fueron, porque su grandeza les abrió puertas, y River nunca les corto las alas. El Mundial de Clubes también será de Cavenaghi, de Pablito Aimar, de Teo, de Rojas, de Pezella, de Lanzini, de Ramiro Funes Mori. Será de Ramón Díaz, de Matias Almeyda, de Trezeguet, de Alejandro Dominguez, de Rogelio Funes Mori, de Chichizola y de todos lo que nos dieron un minuto de su tiempo, de su carrera, para salvar al club de nuestras vidas. Será de aquellos que sudaron el Ascenso, el Super Campeonato del 2014, la Sudamericana, la Recopa Sudamericana, la Supercopa Euroamericana, la Libertadores, la Suruga Bank. Será el sextete particular, de Marcelo Gallardo.
Si se consolida la victoria ante el (Barcelona) o si no, nadie, ABSOLUTAMENTE NADIE reprochará donde está el River Plate de Enzo Francescoli, Rodolfo D'Onofrio y Marcelo Gallardo. Sólo algunos, los mismos de siempre, se aferrarán al oscuro pasado del club para tapar sus inseguridades, no admitir la épica de este club, e ignorar el hecho de que ellos también fueron de segunda división. Pero bostero, VOS LA MIRÁS POR TELEVISIÓN.
Crecemos y nos convertimos, inevitablemente, en una extensión de nuestros padres. Para bien o para mal, compartimos pasiones o momentos que son mas de ellos, que nuestros. De ahí, mi amor incondicional al fútbol. No, no porque lo comparta con mis padres, sino por todo lo contrario; el fútbol es mío. Al fútbol lo aprendí a amar sola.
Una --de las miles-- de cosas que me gusta del fútbol, son las historias de origen. Ya sea por 'herencia' o por 'descubrimiento', uno de los recuerdos mas bonitos que tiene un hincha es el momento en el cual se enamora de su club. Las historias siempre varían, desde lo simple hasta lo complejo. Por la familia, por los colores, por el emblema, por un jugador, por dos, por un técnico, por geografía, por el himno, por la hinchada, por lo huevos, por el corazón, por las rivalidades, por los títulos o la ausencia de ellos, por la camiseta, por llevar la contraria o por seguirla, por la sangre, por las lágrimas, por las risas, por el llanto, por la alegría, por la arrogancia o por la humildad, por sentimiento, por pasión, o por amor.
"Papá, ¿por qué somos del Atleti"
Si en algo acertaron Sabina y el Atlético de Madrid, es que hay sentimientos que no se pueden explicar. Ser hincha de un club es mas que seguir 'X' número de partidos en una temporada. Lo que comienza con una mera casualidad, termina aferrándose a la vida, a nuestro día a día.
"Para entender lo que pasa, hay que haber llorado dentro del Calderón que es mi casa. O del Metropolitano, donde lloraba mi abuelo con mi papá de la mano." - Joaquín Sabina
Acá me circunscribo al fútbol, al de verdad. Pero hinchas los hay en todos los deportes. Todos los deportes tienen fanaticada, todos. Sino, no existirían. Las franquicias sobreviven por el hincha, y el hincha vive por la franquicia. El fútbol, sin embargo, no tiene competencia. Si hiciéramos "un mundial de hinchadas" los fanáticos del fútbol seríamos una mezcla de Brasil con 5 copas, los Yankees con 27 Series Mundiales, el Real Madrid con 10 Champions, Independiente con 7 Libertadores, los Celtics con 17 Finales de NBA ganadas, y el Barça de las 6 copas... ya entendieron.
Un hincha de fútbol te va a decir que odia julio y agosto, que los viernes no son tan divertidos, y que lo mejor de la Premier League, es que no hay receso en navidades. A diferencia de otros deportes, el fútbol se vive todo el año. ¿Que peor que ese mes vacío que hay cuando terminan las copas de verano y se espera por el arranque de las ligas? ¿Que hay peor que los viernes que para encontrar un partido tienes que ver la liga australiana? ... y no vale, ¡allá es sábado! ¿Que hay peor que levantarte un 25 de diciembre y que no haya nada en la tele? O quizás es que yo no tengo vida, el fútbol se apoderó de mi y me perdieron para siempre.
Sin embargo, hay algo que a mi no me queda claro. Hay personas que siguen un club para toda la vida, y por admirable y fiel que sea enamorarse y vivir unos colores, no me queda mas que cuestionarme si los admiro, o si les tengo un poco de pena. Jamás entendí el peso de la bandera. Es bonito apoyar lo de uno, pero que maravilloso es expandir fronteras a través del fútbol. Que bonito es encontrar amistades por un juego, familia por un sentimiento. Que bonito es poder entendernos sin hablar la misma lengua. Que bonito es saber que el fútbol es capaz de hacernos olvidar el odio y los estereotipos, y todos los males que corroen nuestra sociedad. Que aburrido sería el mundo si tuviéramos que ser hinchas de una selección meramente por la casualidad de haber nacido en un pedazo de tierra, y no por amor. Que aburrido sería que nos prohibieran seguir a clubes fuera de nuestras fronteras. Que aburrido fuera el fútbol, si nos coartaran de seguir el fútbol.
¿Cómo puede auto-limitarse una persona a sólo saber lo que es ganar o perder una Champions? Está bien ser fieles, pero ¿por qué huir de sentir lo que es gritar un gol en la Libertadores? ¿Por qué no ver a un equipo africano dejarlo todo en una Copa Africana de Naciones? ¿Por qué no escuchar a las hinchadas mexicanas en la CONCAChampions? ¿Por qué no vivir como un estadio ajeno te eriza la vida cuando se entona un himno? ¿Por qué está mal identificarnos con algo que nos hace humanos?
Nos mentimos. Nos decimos que es sólo un juego para sentirnos mejor. Quizás hasta nos avergüence expresar los sentimientos que sentimos viendo un partido. Que horrible es esconder las lágrimas cuando tu equipo pierde. Que impotencia no poder gritar a todo pulmón cuando tu equipo gana. No es ser inmaduros, al contrario, es saber amar, como muchos otros no lo hacen. Muchas veces he leído, "lloro mas por mi equipo, que por perder a mi novia." Pues yo quiero un hombre así, para nunca perderlo. Que me despierte temprano a ver un partido, que me lleve al estadio y grite conmigo, y que le enseñe a nuestra familia a sentir, a vivir.
Soy hincha del FC Barcelona, de River Plate y de la selección alemana de fútbol. Y no lo cambio por nada. Al Barça me llevó Rivaldo. De la mano de su magia llegué al club mas grande del mundo (y no acepto debates en contrario). Al Barça llegué en su peor momento, y jamás le di la espalda. Es el club que siempre está ahí, seguro y confiado, nunca decepcionando demasiado. River es otra historia. A River lo admiro por la pasión y por un sentimiento que todavía no me sé explicar ni a mi misma. A River llegué por el Barça: Roberto Bonano y Javier Saviola me hicieron mirar abajo, mirar a la Argentina. Pero no fue otra cosa que la rivalidad con Boca lo que hizo que mi corazón se volcara hacia la banda. Sin embargo, el 26 de junio de 2011 me re-enamoré del club. Del viaje a la B no me perdí ni un minuto, por que como bien -dijo- Cavenaghi, "en las malas muchos mas." A punto de vivir una final de la Libertadores, algo que nunca pensé vivir, agradezco no ser como aquellos que no la ven, o peor aún, no la sienten; ha sido un viaje espectacular, pase lo que pase *hoy* a la noche.
Alemania es una mezcla de todo. Haber nacido el año de su "último mundial", haberme obsesionado de la Bundesliga, coincidir con un grupo de alemanes a mis 6 años, y claro, Schweinsteiger, Lahm, y Podolski. "24" años sin verles ganar nada, y llevo la bandera en mi corazón. Del Dortmund solo diré que el que no se enamoró del proyecto de Klopp, (como el que no se ha enamorado del proyecto de Gallardo) no tiene corazón.
Así que ahí lo dejo. Con el consejo de que disfruten el deporte que aman y manden a ...al Bernabéu o a la Bombonera... a los que rompen las pelotas diciendo que no se puede ser hincha de mas de un club. Ellos no entienden lo grande que es el fútbol. Los que dicen "y que me importa" cuando tu equipo se juega la vida, ellos jamás entendieron lo extraordinario de esta pasión.
Y como dije al principio, no hay nada mas bonito y personal que: el por qué somos hinchas. Así que le pedí a un grupo de amigos y conocidos que compartieran sus anécdotas, y acá comparto algunas, las que llegaron antes de la final de la Libertadores, razón por la cual escribo este post. No puedo dormir de los nervios, y escribir me ayuda a relajarme.
HISTORIAS:
"Soy del Atleti porque me enseñó que en la vida para saber disfrutar, hay que saber sufrir." - Francisco García.
"Empezó la fiebre de fútbol con el carrito de SoccerGol, se acababan de mudar a la tienda, y fui con mi papa, con cero conocimiento, pero interés en el deporte. -Estaba empezando a jugar, pero no sabia todavía de clubes-. Fui a la tienda y me gustaron dos camisetas: una roja y negra, y otra azul y negra. Dos meses después, de cumpleaños, me regalaron la del AC Milan. Con unos amigos, jugando FIFA 2003 por primera vez, escogí al Milan, y luego de usar ese equipo me enamoré. Busqué calendarios, juegos, me "enfermaba" para verlos jugar Champions. Hasta el día de hoy no me cambié y no me cambiaría de equipo. It was all destiny." - Luis Valdés.
"Muchas lunas atrás estaba detrás de una muchacha hincha de Boca. Pegué a ver juegos hasta que pasó esto (ver video) y me enamore del juego (en verdad, de la actitud 'troll' de Tevez). Luego vi a Ronaldinho jugando bonito y no vi nada mas que ser culé. Mi primera camiseta de fútbol - Santos Laguna 2005 - estaba de viaje por Cancún y estaban a $40." -Sr. de las camisetas.
"Bien. Soy hincha de River desde que nací. Básicamente me crié en una familia totalmente Riverplatense y obviamente no tenia muchas opciones. Pero ya desde chico, lo asumí rápido y me sentaba a ver todos los domingos los partidos con mi viejo, mi hermano y mi abuelo. Por otro lado, lo del Bayer Leverkusen fue una elección totalmente mía. Y de una forma muy rara: era el único equipo con el que vencía a mi hermano en el FIFA. Jajajajaja. Un par de meses después, comenzó la UEFA Champions League 2001-02, pude ver al equipo "fuera del juego" por TV y el resto es historia conocida." - Tomás Agustín Incze
"No recuerdo mucho de mi temprana niñez, sólo algunas imágenes. Entre ellas estar viendo la final del mundial '94 en la mesa del comedor y grabar en mi inconsciente nombres como Zola o Baggio. Con el paso del tiempo encontré una caja de viejos VHS con la historia de los mundiales, allí solo me interesó ver uno: España 1982. Play, stop, rewind miles de veces a la consagración del equipo de Enzo Bearzot que entró directo en mi corazón. El fanatismo creció con los años, acompañado por llantos, sonrisas y campeonato incluido en 2006. Si, es raro que un bonaerense criado en córdoba sea hincha de la selección de Italia, pero es así y el calcio no se discute." - Fabio Martín Olivé
"Pues, deja ver... supe que era el fútbol para Francia 98, con todo aquel 'craze' que hubo, Copa de la Vida and what not, pero, de clubes todo comenzó en el 2000, cuando ya había empezado la Premier League por pal' de semanas. Para aquel entonces, los juegos de fútbol que transmitían eran de la Premier, los daban por PPV todos los sábados y domingos. Muchas veces era uno por día, pero de vez en cuando eran dos. De fútbol sabía lo que me enseñaron jugando en Dorado, de ligas y equipos y torneos internaciones no sabía absolutamente nada. Pero un sábado vi un Arsenal-Coventry City y ese día conocí a Dennis Bergkamp, aka D10S. Es algo difícil de explicar, ciertamente nunca había visto a alguien jugar y hacer las cosas que hacía con y sin el balón. Con la facilidad que dejaba atrás a los defensas sin ninguna oportunidad de recuperarse, el toque perfecto para cualquier balón, los pases a perfección y una inteligencia en el campo única. Ahí también vi el fútbol fluido y rápido del cual es famoso el Arsenal y fue amor a primera vista. Algo tan appealing visualmente y letal en el contexto del juego. La semana después fue aquel Arsenal-United que Henry metió aquel golazo ridículo y ya ahí estaba hooked. Después de eso dejaba el VCR programado (tenías que dejar la caja encendida, sino no no grababa nada el #HDP) para poder ver los juegos después en VHS. Pero sin ver a Dennis hacer de las suyas contra Coventry aquel sábado, seguramente nunca hubiese descubierto al Arsenal. Ciertamente me dio un outlook diferente a como podia ser jugado el fútbol." - Jorge Méndez
"Lo primero que supe de clubes fue cuando Beckham llegó al Real Madrid. Con el hype del mundial que hubo quería su camiseta. Para aquél entonces veía lo que podia y leía noticias en Yahoo Sports. Pero no fue hasta que tomando unas clínicas de fútbol a finales del 2004 el coach nos dijo que viéramos mucho fútbol y para aquel entonces FOX Deportes daba la liga argentina y me acuerdo que el juego que estaban dando era Boca vs. Huracán; Palacio hizo un golazo de fuera del área. Desde entonces me enamoré de Boca, Palacio y La Bombonera;la pasión con la cual se vive el deporte allí. Como cuando el Pato Abbondanzieri pateó el último penal en la final de la Sudamericana vs Pumas en el 2005; salió corriendo a treparse en la verja, a celebrar, ¡quien no se iba a enamorar del fútbol con esa escena! Del Madrid no me pude enamorar de un solo jugador, me encantaba la química que había en ese equipo del 2005. Ahí comencé a ver mas 'deep' al Madrid, gracias a Robinho y Beckham, y desde ese entonces soy, y amo ser, madridista." - Fernando Pagán
"Bueno, soy hincha del Tottenham porque cuando era mas chico viví unos años en Londres. Tenía 10 años y recién entraba al mundo del fútbol. Era hincha de Boca por mi papa; además era el equipo multi-campeón del '98, '99 y '00... Pero me enamoré de la ciudad y empecé a seguir al equipo. En el 2006 volví, y luego de unos años y ver al equipo sin estrellas rutilantes lograr una Capital One terminó de hacerme hincha e identificarme con todo lo que es Tottenham: Audere Est facere, el atreverse es lograrlo." - Tony
Se sentía como una tarde cualquiera… Pero no lo era.
Para muchos “infieles” aquella tarde transcurría como cualquier otra. Sin embargo, otros no pudimos dormir la noche anterior, no pudimos desayunarnos aquella mañana, y el fantasma de la memoria nos torturó hasta que Marco Antonio Rodriguez Moreno se puso el silbato en la boca, y marcó el inicio del partido.
En el 2006 fue Italia.
Fue Italia quien aquel 4 de julio, en el ÚLTIMO minuto del tiempo extra, acabó con el sueño; la ilusión de la final estaba muerta, y de que manera. La jugada comenzó con un tiro de esquina de la leyenda Alessandro del Piero al minuto 119, un despeje en el área, el balón a los pies de un tal Andrea Pirlo que asistió a Fabio Grosso y juntos destruyeron las esperanzas de jóvenes y viejos, que esperaban alzar la copa en casa.
Italia terminó coronándose campeona del mundo frente a Francia, sumando su cuarta estrella a la camiseta…
En el 2010 fue España.
Fue España quien aquel 7 de julio, al minuto 73 de partido, le negaba el sueño de avanzar a una final a la generación de oro. Carles Puyol voló por los aires del Moses Mabhida, colocó el esférico en el fondo de la portería tras OTRO tiro de esquina, esta vez de un tal Xavier Hernández, y con ello aseguró el pase a la final del equipo español. Una vez mas quedaban tirados en la cancha un grupo sin igual, acostumbrado al sufrimiento de estar tan cerca, y no poder saborear la gloria.
España terminó coronándose campeona del mundo frente a Holanda, sumando su primera estrella a la camiseta…
En el 2014 fue Alemania.
Fue Alemania quien aquel 8 de julio se enfrentó a su pasado. Fue Alemania quien aprovechó la circunstancia histórica que se le presentaba y dijo: “no mas.” Fue Alemania quien al minuto 29 del partido ya había colocado el balón CINCO veces en lo mas profundo de la portería brasileña del Mineirão. Ante un Brasil herido, sufriendo la baja de su mejor delantero (lesión) y su mejor defensor central (acumulación de tarjetas), Alemania vengó las últimas dos semifinales que había disputado. El partido terminó 7-1 y con ello se esfumaban los fantasmas del pasado.
... El fútbol volvía a ser un juego de once contra once donde siempre ganaban los alemanes.
Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger, Lukas Podolski y Per Mertesacker por primera vez sonreían al escuchar el silbato final de una semifinal; juntos desde el 2006 en el escenario mundialista, y por fin, finalistas de un Mundial.
Aquella tarde del 8 de julio del 2014, todo era posible.
Lo que mas recuerdo es no haber llorado, no aquella tarde. Por primera vez en un mundial podía reír sin importarme el mañana; por la gesta histórica, por el grupo que se dirigía a la final, y sobretodo, porque aquella Alemania parecía invencible. Y sobretodo recuerdo a Bastian consolando a David Luiz, imagen recurrente, pero a la inversa por primera vez en su carrera internacional.
“Football is a simple game. Twenty-two men chase a ball for 90 minutes and at the end, the Germans always win.”
“El fútbol es un deporte donde juegan 11 contra 11 y al final siempre ganan los alemanes.”
A través del último mes, sin fallar, la “maldita” frase de Gary Lineker aparece en el 99% de los artículos futbolísticos sobre Alemania que circulan las redes. Es irónico, sin embargo, que para toda una generación, una de las “reglas no escritas del fútbol” sea meramente un mito. Un gran película que no he visto. Una joya literaria que no he leído.
Nací el 3 de enero de 1990 en una sala de hospital de la República Dominicana. El 8 de julio de 1990, Alemania conquistó su tercer mundial en el Estadio Olimpico de Roma, Italia. 5,100 millas (aproximadamente) (sí, las calculé), me separaban de una historia de la cual formo parte, sin tener idea de lo que significa.
Entre el 94 y el 98 era ajena al deporte que en los siguientes años se convertiría en mi mundo. Apenas vi la final del 98. Recuerdo que entre no tener nada que hacer y querer llevarle la contraría a mi abuela, decidí irle a Brasil aquella tarde. Ella amaba a Zidane, y yo comenzaba a enamorarme del fútbol.
De lo que pasó entre el Mundial de Francia y Corea-Japón 2002, hay poco que hablar. Conocí a un tal Rivaldo que me presentó a un tal Barcelona y amor a primera vista.
El 2002 fue diferente. Mi primer verano mundialista. 12 años habían pasado desde que Alemania había ganado su último mundial. Pero esta vez lo veía por amor. A las 2 de la mañana comenzaban los partidos en Puerto Rico y ahí estaba. Despierta. Recuerdo que cuando Ballack nos metió en la final brinqué en mi cama y le rompí el fondo. ¡Mi primera final! Y, ¿por qué Alemania? Por siete alemanes*, [entre ellos “mi primer amor” (que si me preguntan, en realidad no recuerdo ni su nombre ni su apariencia)], una coincidencia histórica (separada por 186 días) y otros cinco alemanes mas, esta vez con nombre y apellido (Michael Ballack. Oliver Khan. Miroslav Klose. Christoph Metzelder. Sebastian Kehl.) Y digo, ¿cómo no los iba a querer si el primer partido que vi fue una arrolladora paliza contra Arabia Saudita? (Un 8-0, por si las dudas).
En el 2002, por coincidencias de la vida vi debutar a Philipp Lahm y a Bastian Schweinsteiger. El resto de la historia la conocen.
Los he visto caer en finales, en semifinales, y no fue hasta el año pasado que por fin les vi alzar un copa al aire. Multiples veces les vi quedarse cortos en la Champions, en la Euro y en El Mundial. Sé lo que es verlos llorar, caer al piso en desespero y recibir consuelo donde no lo hay. Y, como dice el dicho, A LA TERCERA VA LA VENCIDA. A su tercera Champions los vi triunfar. Y en su tercer mundial están, por fin, en una final.
2012
2013
Klose, Lahm, Bastian, Podolski y Mertesacker cerrarán mañana una generación mundialista como pocas. Como aquella del '74, si se me permite; como aquella que en el 1974 conquistó el mundo (justo cuando el Bayern Münich conquistaba Europa.) De "los 5" sólo a Bastian puedo imaginármelo en Rusia 2018, pero jamás será lo mismo. Los dos chicos que debutaron juntos aquel día en Múnich, merecen celebrar, y merecen celebrar JUNTOS. Zusammen.
Joachim Löw, ese a quién siempre hemos criticado por sus inventos, ese a quien hemos criticado por querer innovar el fútbol alemán, merece ver su trabajo y su esfuerzo recompensado. Cuando diriges a un equipo que es capaz de todo, quedarse corto tantas veces es desolador. Tantas conferencias de prensa pos derrota merecen culminar en un cuarto lleno de cerveza donde la voz de Löw repita, alto y claro, "DANKE." Por Boateng, Özil y Khedira: los adoptados mas queridos. Alemania va a morir con ellos en el campo si hace falta, y nadie lo reprochará. Poco nos importa a estas alturas no verles cantar el himno, cuando partido tras partido salen a darlo todo. Sin duda son parte fundamental de la selección y de esta generación a destiempo, que quizás, por fin, logrará alcanzar la gloria, mañana, 13 de julio de 2014 en el Estadio Maracaná. Cuando Oliver Kahn se retiró, y entregó los guantes a Lehman, jamás pensé que volvería a ver en la selección de Alemania un portero de su calibre. ¡Poco sabía yo! ¿Cuantos pueden decir que han tenido a los dos mejores porteros de su generación en su selección? ¿Y HABERLOS VISTO A AMBOS? Por varios años Neuer tuvo que competir con un Íker Casillas majestuoso, incomparable e insuperable. Pero el tiempo de Casillas quedó atrás y Manu es, sin discusión, el mejor portero del mundo de los últimos 3 años. Hoy precisamente alguien me preguntaba si era mejor que Kahn. Primero pensé en decirle que le contestaba mañana. Pero, al igual que me pasa con Messi, no creo que levantar el trofeo defina las figuras que son en el deporte. Y lo sorprendente de Neuer no es su habilidad dentro del área (y fuera), sino que es el prototipo perfecto del portero moderno. Es bueno con los pies, es bueno en el piso, es bueno en el aire, crea jugadas, defiende y ataja. No será perfecto, pero tiene la combinación perfecta para serlo. Kroos, Müller, Hummels y Götze son protagonistas en un mundial que no les pertenece. Lo cual es una ironía cuando los primero dos está nominados al balón de oro. Y la realidad tangible es que sí les pertenece. La realidad es, que junto a los demás, han balanceado a la Alemania mas joven de la historia y los han plantado en la final. No serán "las leyendas," pero son el personaje favorito de todos. Sobretodo Müller, sobretodo ese raro, flaco y esquelético joven de 24 años con 2 mundiales, 10 goles y una bota de oro (a un gol de su segunda) (lo cual NADIE, NUNCA ha conseguido...). Müller va a romper el récord goleador de Klose y lo digo sin titubear. Si Miro a sus 36 años pudo jugar en Brasil, ¿por qué Müller con 32 no va a jugar en Qatar? Igual, no sé que digo, con el ritmo que lleva lo hará con apenas 28 años y alcanzará una gloria ÚNICA (que si me preguntan, durará mas que los 15 de Ronaldo y los 16 (por ahora) de Klose.) Para los demás chicos que acompañan a la selección (con excepción de Höwedes, Grosskreutz, Weidenfeller y Zieler) éste es sólo el primero de muchos. De ellos habrá tiempo para hablar, y esperemos, que tiempo para celebrar. Kramer, Durm, Ginter, Draxler y Schürrle: NOS VEMOS EN RUSSIA junto a Reus, Gündogan, Bernd Leno, Ter Stegen, Goretzka, Volland, y podría seguir, pero la EURO está cerca y allí conoceréis a los nuevos. Mi ateísmo termina donde comienza mi amor al fútbol, y yo creo en los dioses del fútbol; los mismos que le deben un mundial a Bastian, Lahm y compañía, mañana pueden reivindicarse. Hace dos años apelé a ellos, hoy lo vuelvo hacer. Auf Geht's Deutschland.
2006
2014
La grandeza de esta generación vivirá mas allá de lo que suceda mañana.
A todos nos gusta el verano. El verano es fecha de diversión, playa, largas noches en Netflix, cervezas frías y el sol quemándonos la piel. Pero el verano, cada cuatro años, toma un sabor diferente; un mejor sabor. El verano, cada cuatro años, es fútbol. Fútbol en cada esquina, en cada televisor… fútbol hasta en la cerveza con la que brindamos.
Para mi, EL MUNDIAL, y ese verano cada cuatro años es tiempo de reflexión, cuarentena, oración, lágrimas, desesperación y sobretodo, 31 días de pura felicidad.
Pero no todas son como yo; no todas respiran fútbol. No todas se levantan con en el himno de “La Champions”, adornan sus habitaciones con los colores y las bufandas de su selección y sus clubes. No todas se hacen un manicura según el color de una bandera. Y sobretodo, no todas aman el fútbol como yo.
Y como no todas son yo, si no que son mujeres normales, con vida y pareja real, (no que mi relación con Bastian no sea real …) les quiero dar LA PRIMERA GUÍA DE SUPERVIVENCIA PARA FÉMINAS CON NOVIOS AMANTES AL FÚTBOL, en resumen: como no perder a tu novio durante el mundial.
Capítulo I:
¿Qué es el fútbol?
Si a esta pregunta respondes que: “el fútbol es un ‘deporte’ o un ‘juego’ donde se mueve una ‘pelota’ de lado a lado, y gana el que logra meter dicha ‘pelota’ en la portería la mayor cantidad de veces en 90 minutos” lamento informarte que hay grandes posibilidades de que tu novio te deje durante los octavos de final del torneo.
No te sientas mal, hay muchas que no avanzaran de la fase de grupo (así como Cameroon, Costa Rica, Ecuador, Irán y Algeria, etc.). Algunas otras tendrán tan poca suerte como ustedes, y apenas alcanzarán los cuartos de final (así como Inglaterra, Francia, Bélgica y Portugal, etc.)
A ustedes chicas, sólo puedo decirles que hay mas “hombres” allá afuera, de esos que no siguen al fútbol. A por ellos.
Pero que no cunda el pánico, hay grandes equipos que suelen caer en semis y nunca pierden fanaticada, si no, que por el contrario, cada vez se hacen fuertes, y se dejan querer: como mi Alemania. Lo importante es ser perseverante, tener paciencia y aguantar en las malas, si no quieres que tu chico te deje este verano.
En cambio, si a nuestra pregunta respondes:
“que el fútbol es una religión, una pasión, o que el fútbol es un estilo de vida o la vida misma… que el fútbol es llanto y es risa, es nacer y morir con una selección, con un equipo… es crecer y madurar junto a tu jugador favorito, es amar un escudo, odiar a un rival… es enamorarse de un estilo de juego, casarse con unos colores, divorciarse de un jugador que te ha traicionado… es envejecer junto a las leyendas, es enseñar a tus hijos a sufrir, a creer, a vivir.”
… bueno, si respondiste algo como lo anterior, seguramente estés soltera como yo: a la espera de una nueva estrella, fuerte como Alemania, apasionado como Argentina y consistente como Uruguay. O seguramente ya tienes a tu lado a un hombre que ama al fútbol tanto como tu. Y ese chico, no te va a dejar durante el mundial. Eres todo una campeona. Grande como Italia, y enorme como Brasil.