Friday, August 26, 2016

"Fußballgott: este adiós no maquilla un hasta luego..."

Jamás había entendido la teoría de la relatividad hasta hoy.

Por los últimos 12 años había tenido la misma rutina; buscar el calendario FIFA, sacar todos los partidos programados por la selección de Alemania y esperar. Y la espera siempre se me hacía eterna.

A diferencia de a muchos, a mí las fechas FIFA sí me causaban mucha ilusión. Las fechas FIFA significaban una cosa: jugaba Alemania. Y un partido de Alemania siempre significaba una cosa: ver a Bastian jugar. Así que anotaba los partidos de Alemania en mi agenda, y esperaba. Esperaba ansiosa esos 8-10 partidos al año que jugaba la selección, sólo para ver al “7” de mi corazón.



Y no sé por qué, pero el “7” siempre me gustó más que el “31”. Ver a Schweinsteiger con el Bayern jamás fue lo mismo que verlo con su selección.   



Y así pasaron 12 años.

Doce años que en el transcurso fueron una eternidad, y que hoy siento que no fueron suficientes. No, 120 apariciones con Alemania no fueron suficientes. Y me niego a decir adiós.

Ni el fútbol volverá a ser lo mismo, ni Alemania volverá a ser la misma. Podrán venir mejores jugadores, podrá llegar otro Mundial, podrán ganar otros la EURO que él nunca pudo saborear, pero la Alemania que Bastian Schweinsteiger, esa Alemania, esa Alemania no volverá. Los últimos doce años de mi vida no volverán.

Jamás había entendido lo que era ver el tiempo pasar hasta hace tres semanas.

Recuerdo su debut contra Hungría como si fuera ayer. Recuerdo “su primer gol” en la Confederaciones, aunque también recuerdo el doblete frente a Russia. Y recuerdo el 2006. Recuerdo que la primera vez que lo vi llorar tras la semifinal contra Italia, pedí a la vida no verlo así nunca más. Pero recuerdo más que nada el Hat-Trick a Portugal…. ¡Y qué tres goles!

Y si me piden escoger UN partido de Bastian, para verlo una y otra vez por el resto de mi vida, escojo dos: mismo escenario, mismo rival. Bastian no habrá sido el mejor jugador de la historia, ni siquiera el mejor de su país, pero si le vamos a dar un título por ser el mejor en algo, yo se lo doy por ser el jugador que mejor le ha jugado a Argentina en la historia. Los cuartos-de-final del 2010, la final del 2014. Un solo referente y jefe en el campo, un capitán sin su banda, y todo un Fußballgott. 


Y miro para atrás y está en todos mis recuerdos, porque ese dios alemán es la razón por la cual amo este deporte, y es la razón por la cual lo seguiré amando. Y aunque de ahora en adelante me duela ver a Alemania jugar, sin él, le agradezco todo su sudor; por su país, y por el buen fútbol.


Y entendiendo ahora la teoría de la relatividad, el 31 de agosto de 2016 llegará muy rápido, y todos los días por venir se harán eternos sin él.